Haciendo historia: la lucha por el aborto en Argentina

Por Tatiana Beer de Feminismo Ilustrado

La historia del aborto en Argentina es larga y compleja. Consta de leyes, feminismos, organizaciones, movilizaciones y debates. Traspasa contextos históricos, generaciones, sociedades y políticas. Pero en esta ocasión, y en particular en este día, es oportuno rememorar un trayecto lleno de resistencia, incluso hasta la actualidad.

Legalmente, el recorrido comenzó en 1886 con la sanción del primer Código Penal, donde se penalizó cualquier caso de aborto sin excepción. En 1903 apareció una reforma que indicó la salvedad en los casos de tentativa. Para 1921, se dispusieron las causas específicas no punibles: cuando está en riesgo la vida o la salud de la mujer, si es fruto de una violación o de un atentado contra el pudor cometido sobre una mujer “idiota o demente”.

“En los ’60 había compañeras feministas que ya estaban demandando por la legalización y la despenalización del aborto. Es una larga lucha que se unificó en los últimos 15 años”, relató María Alicia Gutiérrez, socióloga e integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Años más tarde, en 1968, el Decreto Ley 17.567 impulsó la salvedad para cualquier caso de violación que esté judicializado o si el peligro para la vida o salud de la mujer fuera grave. Sin embargo, fue dejado sin efecto en 1973, aunque restaurado nuevamente durante la última dictadura militar en 1976. Ya en un contexto democrático, en 1984 y con el Gobierno de Raúl Alfonsín, se instó nuevamente lo establecido en 1921.

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(Foto: Nora Cortiñas en el escenario de una marcha por el aborto legal. Créditos: Malena Villalba)

El Encuentro Nacional de Mujeres fue de suma importancia para las discusiones y búsquedas de estrategias feministas. Se realizó por primera vez en la ciudad de Buenos Aires en mayo de 1986, con los característicos talleres y debates.

“En los ’90 las luchas feministas estuvieron muy atravesadas por las conferencias internacionales, ya sean de Derechos Humanos o de población y desarrollo. Además, aparecieron el aborto y los derechos sexuales y reproductivos como DDHH básicos”, contó Gutiérrez al respecto del marco global. Algunas de las reuniones relevantes fueron la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, o el Foro Social Mundial, realizado anualmente.

“Fue una década donde a pesar del fuerte modelo neoliberal, la movilización de los sectores piqueteros y otras organizaciones hicieron que hubiera bastante movimiento y resistencia. Del mismo modo, los grupos LGBTTQI+ empezaron a accionar más evidentemente. Esas luchas desembocaron en la crisis del 2001 en Argentina, que remató en una serie de respuestas como lo fueron las asambleas barriales”, comentó la socióloga.

La Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, de las organizaciones más importantes en la lucha actual, se fundó el 28 de mayo 2005, el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres. “Inicialmente, sin lugar a dudas, en la Campaña éramos pocas. Había bastante rechazo. No existían las grandes movilizaciones que hubo en los últimos años y recuerdo firmemente la negación ante el pañuelo verde”, expresó Gutiérrez.

Además de la unificación que logró la Campaña, la organización tiene una característica muy peculiar, que es la acción intergeneracional. Las movilizaciones son activas tanto en las redes como en las calles, y en estas últimas se puede apreciar la convivencia de las personas de distintas edades.

Recién en 2012 y con la intervención de la Corte Suprema de Justicia se retomó la instancia legal: la institución pronunció el fallo “F.A.L”. De esta manera, se resolvió que las mujeres que fueron violadas -en sus palabras “normales o insanas”- podrían interrumpir un embarazo sin autorización judicial, y eximió de pena al médico que realice la práctica.

El año 2015 fue explosivo. En primer lugar, ocurrió una de las movilizaciones que marcaron un antes y un después en la historia de los movimientos feministas. El 3 de junio se constituyó la primera marcha Ni una menos, que se convertiría en un hábito anual de lucha colectiva.

Por otra parte, el Ministerio de Salud de la Nación impulsó el Protocolo para la Atención Integral de las Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo (Protocolo ILE). Allí se describió en profundidad cómo actuar en el caso de que se solicitara un aborto no punible. Incorporó la atención integral y se utilizó el término “personas con derecho a la interrupción del embarazo”, que separó el concepto de que solo las mujeres llevaban a cabo la intervención.

 

Además, en el otro lado de la mecha, entró en vigencia en el país un nuevo Código Civil y Comercial que en su artículo 19 afirmó que “la existencia de la persona comienza con la concepción”.

En 2018, el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, presentado por séptima y anteúltima vez por la Campaña, obtuvo media sanción en Diputados y llegó hasta la instancia del Senado. El resultado fue de 38 votos en contra, 31 a favor y 1 abstención. En una madrugada fría y con lluvia, en la vigilia se vivieron abrazos y lágrimas de impotencia acurrucadas en pañuelos verdes.

 

(Foto: Movilización por el aborto legal. Créditos: Malena Villalba)

La última actualización del protocolo ILE fue a finales del año pasado. Estableció que entre la práctica y la realización no deben pasar más de 10 días, nombró a varones trans y personas no binarias y avaló la objeción de conciencia en profesionales, pero no en instituciones. Sin embargo, la adhesión al mismo dependió de cada provincia en particular.

Poco después, en una realidad sumamente distinta a la actual, la consigna de año nuevo era el Aborto Legal 2020. Luego de infinitas postergaciones por la pandemia, finalmente el oficialismo envió el proyecto de una de las mayores promesas de campaña del Gobierno de Alberto Fernández. Con una urgencia y rapidez acompañadas de un contexto excepcional, este largo camino conduce, en algún punto, al día de hoy.

Con barbijos y dos metros de por medio, personas que elegirán verlo en casa y una sensación tanto de exaltación como de quien no quiere la cosa. Impaciencia y cansancio causados por una deuda de la democracia que está tardando mucho en ser saldada.

En manos de senadores y senadoras, la historia puede ser cambiada. La clandestinidad y la muerte dejarán de ocultarse en un manto de hipocresía. Ni una muerta más por aborto clandestino, ni un útero más sin poder de decisión, ni una impuesta moralidad más a cuerpos que no les pertenecen.

Jamás obtendrán el silencio sumiso, en cambio, se escuchará en las calles: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”.

Aborto legal, seguro y gratuito y efectiva implementación y garantía de la Educación Sexual Integral, Interrupción Legal del Embarazo e Interrupción Voluntaria del Embarazo. Que sea ley.

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