Lo que no te contaron: El papel de las mujeres en el 25 de mayo.

Por Tatiana Beer

Cada 25 de mayo evocamos a la patria argentina. Por la calle se verán escarapelas y se sentirá el olor a locro y pastelitos. Se recordará la Revolución de Mayo de 1810, que concluyó en la asunción de la Primera Junta, junto a sus integrantes, entre ellos Cornelio Saavedra, Mariano Moreno, Juan José Castelli, Juan José Paso o Manuel Belgrano. Sin embargo, ¿qué hay de las mujeres participantes de la Revolución? ¿Dónde están las excluidas de la historia argentina?

 

En mayo de 1810, Argentina atraviesa tiempos de eclosión y crisis ante el eventual enfrentamiento hacia la monarquía. Y, si bien era una época muy distinta a la contemporánea, también interpeló a las mujeres. Los discursos y vocabularios políticos presentaron cambios, así como oportunidades ante la destitución del virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros. Cabe destacar que las mujeres no tenían los mismos derechos que hoy en día, ya que no podían votar o formar parte del Cabildo. En contexto, había distinciones por clase, etnia y género.

 

Dentro de un escenario sin lugares institucionalizados para la discusión política, se utilizaron las tertulias y las reuniones clandestinas, habilitadas por distintas mujeres en sus casas. Mujeres como Casilda Igarzábal o Melchora Sarratea, brindaron el terreno para los debates, esenciales para llevar a cabo la independencia.

 

“Han sido definidas como cotilleo o chusmerío, pero eran espacios intelectuales que reunían a varones y mujeres. Las tertulias y las reuniones secretas fueron de un enorme peso, las casas fueron el escenario de la política. Las mujeres de la élite, letradas, tuvieron su primer lugar, no para escuchar a los hombres mientras piensan qué hacen, sino para intervenir. Eso va a resultar en lazos que ellas van a nombrar a lo largo del tiempo como amistades entre varones y mujeres, que se forjan en las tertulias y que permiten dialogar para pensar y soñar qué futuro político quieren construir con eso que a veces se llamaba patria”, explicó Valeria Pita, Doctora en Historia e investigadora del Instituto de Investigación de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y del Conicet.

 

La historia argentina marcó a las distintas mujeres protagonistas como “esposas de”. Sin embargo, su participación e involucramiento denotaba mucho más. Un ejemplo es María Guadalupe Cuenca, quien estaba casada con Mariano Moreno. Luego de que Moreno asumió las Secretarías de Guerra y Gobierno, y en 1811 emprendiera un viaje a Europa, Cuenca escribió diversas cartas hacia él, que nunca llegaron a destino, hasta enterarse de su fallecimiento. “En el caso de las cartas de Guadalupe Cuenca a su compañero y marido, Mariano Moreno, cuenta efectivamente y pone de relieve cuán interesadas estaban en el asunto de la política. Cómo la podían leer con sus propias miradas. Hay otras mujeres que escribían cartas y las hacían leer para circular las noticias políticas, las novedades y también sus pareceres”, expresó Pita.

 

Otra de las mujeres que se destacó fue Mariquita Sánchez de Thompson, con  una gran personalidad, intelectualidad y opinión formada, además de ser activa políticamente, yendo así contra los estereotipos establecidos. Realizó diversas tertulias en su casa, incluyendo en la que se cantó por primera vez lo que hoy es el Himno Nacional Argentino. También denunció a sus padres para casarse con Martín Thompson, lo cual logró y la convirtió en la primera mujer en contraer matrimonio con quien quisiera en el Virreinato del Río de la Plata. 

 

“En algunos aspectos, es una mujer que se distinguió del resto, en un contexto en el cual también ella se nutrió de las intervenciones, las relaciones y los diálogos con otras mujeres. Fue una joven activa y que abrazó la causa revolucionaria, lo que acompañó toda su vida. Va a encontrar en la gesta revolucionaria un espacio para intervenir. Primero en la discusión política y también en el compromiso con el gobierno”, comentó Pita.

 

Además, no solo las mujeres de élite o con estatus mantenían una postura ante la Revolución de Mayo. Al respecto, Pita reflexionó: “El ciclo revolucionario va a compulsar a mujeres de distintos sectores sociales a comprometerse en la causa revolucionaria. Las y los historiadores tenemos que preguntarnos sobre el sin fin de mujeres que no sabían leer o escribir. Pero muchas se comprometieron con la causa revolucionaria, con la idea de conquistar  márgenes de libertad y autonomía, de formar parte de una nación que, de algún modo, las contemple como sujetos de derechos. ¿Por qué una esclava va a comprometerse? Porque va a ganar ese ciclo, ese tiempo revolucionario, una expectativa para ella”. “Tenemos mucho que pensar para darle un lugar a la mirada de las esclavas, las campesinas e indígenas”, concluyó la historiadora.

Por otra parte, no era extraño que una mujer participara en el ejército, aunque fue omitido en la historia. Estaban en labores como enfermería y cocina, e incluso algunas en el campo de batalla. Por ejemplo María Remedios del Valle, esclava afrodescendiente argentina, que tras la Revolución de Mayo combatió en el Ejército del Norte de Manuel Belgrano, en el marco de las guerras de independencia hispanoamericanas. Allí, se convirtió en capitana y apodada como “Madre de la Patria”. 

 

Además, el día de hoy se cumplen 159 años del fallecimiento de Juana Azurduy, luchadora de Alto Perú. Combatió en las guerras por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata y comandó la Republiqueta de La Laguna, una guerrilla independentista. Su memoria es honrada en Argentina y Bolivia, por su lucha por la independencia.

 

Aunque las mujeres fueron protagonistas y participantes en la historia argentina, ya sea en tertulias, combates o intervenciones, también fueron sistemáticamente borradas de la misma. Pita desarrolló: “Hubo una matriz en esa primera narración de la historia argentina que excluyó a las mujeres, que la hicieron los liberales que gobernaron en la segunda mitad del siglo XIX. De ahí en más la supresión se dio por diferentes razones, argumentaciones, y marcos ideológicos. Fue un proceso. Tuvo que ver con las maneras en las que el discurso histórico tiene usos políticos. En ese juego de poderes en disputa, las mujeres fueron excluidas de la historia y fueron borroneadas de la Revolución de Mayo. Se necesitó un cambio político, ideológico y cultural, que lo hicimos las propias mujeres dentro de un movimiento revolucionario, como lo es el feminismo, hacia el liberalismo y sus sanciones que permitió reabrir la pregunta de dónde estuvimos las mujeres en la historia”.

 

Ocultadas sistemáticamente. Sus nombres enterrados y dejados de lado en los libros del primario o el secundario. Que se corte la cadena: que no se olvide el papel de las mujeres en la historia argentina.

 

¡Viva la matria!

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