La causa Memorándum está al borde de caer

Por Matias Mowszet

El viernes pasado, El Tribunal Oral Federal Nº8 (TOF 8) avaló un planteo de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y convocó a una audiencia oral y pública para tratar su pedido de nulidad de la causa Memorándum con Irán.

Esta causa, en la que ella está imputada junto a Oscar Parrilli y otros exfuncionarios de su Gobierno, se inició con la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman y fue cerrada por el juez Daniel Rafecas en 2015 por “inexistencia de delito”.

Dos años después, los jueces de la Cámara de Casación, Gustavo Hornos y Mariano Borinsky, la reabrieron y la cambiaron de sala. Se la sacaron a Rafecas y la dejaron en el despacho del juez Bonadío, que había abierto una esporádica causa por “traición a la patria” por ese mismo memorándum. Ese expediente fugaz le sirvió a Bonadío para que la Casación aplique la analogía y le asigne el trámite en un proceso, como mínimo, cuestionable.

¿Por qué Cristina pide la nulidad? Porque acusa de “falta de imparcialidad” a Hornos y a Borinsky, basándose en el hecho de que una investigación periodística de El Destape reveló que estos dos jueces habían visitado a Macri varias veces durante su presidencia.

El presidente de la Cámara de Casación, Gustavo Hornos, admitió seis visitas a la Casa Rosada durante la gestión macrista, aunque explicó que mantiene una relación personal con el expresidente y negó haber conversado sobre temas judiciales.

El juez Mariano Borinsky, también integrante de Casación y presidente de la Sala 4, reconoció haber asistido al menos 15 veces a la Quinta de Olivos en ese tiempo “a jugar al paddle”.

Cristina plantea que, según las fechas de los registros, hubo visitas de estos jueces a Macri durante los días previos a la decisión de reabrir la causa, por lo que los acusa de haber acordado esta acción con el expresidente.

El fiscal Marcelo Colombo acompañó este pedido y solicitó una audiencia oral y pública para evaluar el accionar de los dos jueces. También requirió a la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación un informe sobre “si los jueces Gustavo Hornos y Mariano Borinsky tuvieron ingreso a la Casa de Gobierno; a Jefatura de Gabinete de Ministros, al Ministerio de Justicia y/o al Ministerio de Seguridad, durante los años 2015 y 2016”.

El tribunal avaló la postura del fiscal (y de Cristina) y convocó a audiencia pública, aunque no le puso fecha todavía porque los tres jueces (Gabriela López Iñiguez, José Michilini y Daniel Obligado) pertenecen a tres tribunales orales distintos y todavía no pueden sincronizar sus agendas para coincidir.

En la audiencia, la defensa de CFK (y del resto de los imputados) podrá exponer y fundamentar el pedido de nulidad, pero hay algunos detalles que convierten esta noticia en una oportunidad para observar algunos fenómenos interesantes.

En primer lugar, se trata del mismo proceso de audiencias que se abrió para la causa Dólar Futuro y que terminó en el sobreseimiento de Cristina después de un discurso explosivo frente a los jueces, en el que los acusó de ser responsables de las consecuencias sociales del gobierno macrista.

En aquella ocasión, ya se habían revelado las visitas de Hornos a Macri pero todavía no las de Borisnky. Cristina utilizó esto para comparar aquella situación con la falsa acusación que le hicieron en 2015 de haberse reunido con el juez Sebastián Casanello, que motivó la apertura de un expediente judicial y consecuencias negativas también para el magistrado.

Esta ocasión hace que, muy probablemente, Cristina vuelva a tomar la palabra de cara a los jueces en una audiencia de esta naturaleza para volver, durante uno o dos días, a ser el centro de la escena política por su confrontación directa con los magistrados que llevan sus procesos judiciales.

En segundo lugar, porque la experiencia del caso Dólar Futuro demuestra que cuando hay un gesto positivo a revisar determinados procesos, es cuestión de tiempo para que esto derive en una caída completa.

La causa de Dólar Futuro comenzaba a ser una molestia para quienes la habían iniciado y lo mismo sucede ahora con el expediente de Memorándum con Irán. El cúmulo de desprolijidades que hubo en la reapertura de la causa con la reasignación a Bonadío y la reciente revelación de las visitas de los jueces a Macri operan hoy como un combo que vuelve muy difícil que el caso permanezca de pie.

Como si fuera poco, el juez aceptó llamar como testigo al norteamericano Ronald Noble, el que era director de Interpol al momento de firmar el memorándum.

Para entender la importancia del llamado a declaración de Ronald Noble, hay que remontarse a esos pocos días que hubo entre la denuncia de Nisman y su fallecimiento.

Según consigna Nisman en su denuncia, Argentina había introducido “cláusulas secretas” en ese memorándum para hacer caer las alertas rojas de Interpol de los 9 acusados por el atentado. 

Días después de la denuncia (y dos días antes del fallecimiento del fiscal) la Interpol a cargo de Ronald Noble sale a aclarar que eso no era cierto y que jamás había sido requerida a modificar la condición de la búsqueda internacional de los acusados.

En ese momento, la denuncia ya estaba virtualmente caída e iba a ser definitivamente enterrada en su comparecencia al Congreso. Después, el fallecimiento del fiscal hizo que el debate pase por otro lado.

Una declaración de Ronald Noble podría hacer añicos todos los argumentos de quienes insisten en ver delitos en aquella firma de un acuerdo internacional bilateral entre dos naciones. De hecho, el gran cuestionamiento de la defensa durante todos estos años era que Noble estaba dispuesto a venir a Argentina a declarar y Bonadío inexplicablemente no lo citaba. 

Existe otro costado que tiene más que ver con lo emotivo en el marco de la causa Memorándum y es que es el expediente por el que se le prohibió al fallecido excanciller Héctor Timerman viajar a Estados Unidos a tratarse del cáncer que padecía en 2018. Un hecho que siempre tiene presente la expresidenta cuando menciona el lawfare.

Lo cierto en este momento es que los caminos conducen a un nuevo sobreseimiento de la vicepresidenta y la caída de otra de las causas judiciales que ha enfrentado. Conociendo a Cristina, es altamente probable que no le de punto final hasta que haya dado un discurso bien agresivo contra los integrantes de la Casación y con un repaso detallado del recorrido del trámite.

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