Nuevas paternidades: datos y desafíos para la igualdad de género.

padre e hijo

Por Tatiana Beer de Feminismo Ilustrado

Hoy se festeja el Día del Padre. Pero también es una buena oportunidad para hablar de los días del padre. ¿En plural? Sí, más puntualmente de los dos días del padre, los que se obtienen con la licencia luego del nacimiento de un hijo/a. Una contradicción para las nuevas paternidades, más presentes y equitativas, en relación a los roles de género.

 

Así es, en Argentina, un nuevo padre obtiene legalmente solo 48 horas de licencia, por la Ley 20.744 de Contratos de Trabajo, vigente desde 1974. Pocos países otorgan menos de 5 días, entre ellos Bolivia, Belice, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, República Dominicana y Panamá.

 

Existen iniciativas en ciertos sectores, como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde los empleados públicos obtienen 45 días de licencia. Pero sin una ley nacional y que involucre al sector privado, para la mayoría serán solo 2 días. Por otra parte, hay proyectos al respecto.

 

A nivel global, menos de la mitad de los países de todo el mundo (el 48%) ofrecen licencia de paternidad remunerada tras el nacimiento de un hijo y, en muchas ocasiones, se trata de menos de tres semanas o apenas unos días, según un informe del 2019 de la Asociación Estado de los Padres en el Mundo. Además, el estudio aseguró que “aún cuando se ofrece la licencia de paternidad, muy pocos son los padres que la toman tras el nacimiento o la adopción de su hijo o hija”.

 

Cuando hablamos de nuevas paternidades alegamos que -por suerte- hubo cambios sociales y políticos que llevaron a modificar el significado de “familia tradicional”. Ya no pensamos en una madre ama de casa y un padre proveedor como única opción. Las mujeres trabajadoras cambiaron el panorama. La crianza de los hijos/as pasó a ser compartida.

 

Los hogares con un solo proveedor varón disminuyeron significativamente en Argentina, de 65% en 1986 a 35% en 2018, mientras que aumentaron los hogares de dos proveedores en el mismo período (de 29% a 40%), según un informe de 2018 del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

 

Ruy Farías tiene 49 años y es historiador. Es padre de una niña de 13 años y otra de 8, y está separado hace 5 años. Sobre su experiencia, contó: “Es un desafío constante acompañarlas en su crecimiento y llevar adelante mi trabajo, sin dejar de ocuparme de ellas en cosas en las que, hasta el momento de la separación, tenía más injerencia su mamá. Tomé conciencia del tremendo peso que fue históricamente la crianza de los hijos, y que lo sigue siendo. Sobre todo cuando esa misma mujer también es trabajadora fuera de su casa, como es en el caso de la mamá de mis hijas. Celebro que los vientos están cambiando, que los hombres asumamos más compromiso en lo cotidiano. No es fácil, pero es más justo”.

 

Las nuevas paternidades también hacen referencia a la deconstrucción de la masculinidad tóxica. Con el alza de la voz de determinados movimientos sociales, el cuestionamiento de lo que está inculcado históricamente es clave para reflexionar sobre hábitos normalizados. Repensar pequeñas acciones impensadas en otros tiempos, como un niño pintándose las uñas o usando un vestido. 

 

Sin embargo, las desigualdades persisten y el trabajo no remunerado sigue estando mayormente a cargo de las mujeres. Un estudio del Ministerio de Economía, realizado en 2020, concluyó que el 75,7% de las tareas son realizadas por mujeres y, de este modo, dedican diariamente 96 millones de horas de trabajo no remuneradas a las tareas del hogar y los cuidados.

 

Paternidades en acción

 

El día de hoy, se lanzó una campaña de la organización Paternar, formada por un espacio de varones y masculinidades, para ampliar las licencias. “El objetivo es que se concrete una reforma de la Ley de Contrato de Trabajo. Pero también acompañar el impulso para dar una discusión y un debate que tiene que ver con el rol de los varones y las masculinidades, especialmente de las paternidades. Abogar por la construcción de una paternidad protagónica, activa y presente; donde la crianza y los cuidados estén distribuidos equitativamente. Con la ley sola no alcanza, hay que seguirla con difusión y concientización”, explicó Julián Novo, docente e integrante de Paternar.

 

La organización apoya el proyecto de ley presentado por el diputado Itai Hagman, que establece 30 días de licencia “para personas no gestantes que ejercen la corresponsabilidad parental”. También amplía la licencia por maternidad a 100 días (actualmente es de 90),  y crea una licencia familiar por nacimiento de 30 días, remunerada y obligatoria, con la opción de ser transferible entre los padres. “Es el que más coincide con lo que pretendemos, actualmente hay un proyecto en comisión en el Senado, pero propone 15 días”, afirmó Novo.  

 

Y concluyó: “Hay que destrabar esta idea de familia donde se adjudica a la mujer este rol de lo privado, en los cuidados y en la crianza, y al hombre como macho proveedor protector fuera del hogar. Son estereotipos muy dañinos y de otra época. En parte lo hemos superado, pero todo esto fue en gran medida gracias al empuje del movimiento de mujeres y diversidades sexuales, a esta cuarta ola feminista que nos interpeló y nos incomodó, para repensar, reflexionar y deconstruirnos”.

 

Si hablamos de igualdad de género, la búsqueda debe ser política, pero también social. Aunque las leyes ayudan -y mucho- tomar el rol de padre activo y presente es fundamental. Aplicar esa distribución equitativa de la crianza con la que se está de acuerdo en la teoría. 

 

Por más paternidades igualitarias y a conciencia: ¡Feliz día del padre!

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