Caso Naim Darrechi: ¿Cómo enfrentamos la normalización del abuso?

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Por Tatiana Beer de Feminismo Ilustrado

Las declaraciones de Naim Darrechi están dando la vuelta al mundo. El influencer español de Tik Tok con más de 27 millones de seguidores, causó indignación cuando aseguró que no solo no usa preservativo, sino que, según sus mismas palabras, engaña a las mujeres para eyacular adentro. Darrechi afirmó en una entrevista con Mostopapi, youtuber, que les dice a las mujeres: «tranquila yo me he operado para no tener hijos», ante su propia suposición de que es estéril. ¿Por qué sigue existiendo la desinformación sobre consentimiento? ¿Qué herramientas existen para lidiar con abusos? Lo reflexionamos en esta nota de Mott Medios.

La polémica estuvo en lo que a estas alturas debería ser considerado obvio: mentir sobre anticoncepción es abuso sexual. Además, su comentario pasó desapercibido, sin que el entrevistador reaccionara a su “confesión” más que con un par de risas.

“Me preocupa que pasen estas cosas, como profesional y como educadora. Este chico, como muchos, nos deja en evidencia sobre la falta de educación sexual tanto en el espacio educativo como en la familia y en el ámbito de la salud. Una práctica sexual sin consentimiento es un abuso. El consentimiento implica un acuerdo, es acordar participar en la relación sexual, con qué métodos cuidarse, qué prácticas se quieren hacer y cuáles no. Este es reversible, lo que implica que se puede decir sí a realizar una actividad y en lo inmediato arrepentirse, por lo que hay que explicitarlo siempre, nada se da por obvio”, explicó la Lic. Analía Lilian Pereyra, Sexóloga y Educadora en Sexualidad.

Otra forma de abuso, similar a la que describió el tiktoker, es el llamado stealthing, que consiste en quitarse el preservativo sin decírselo a las otras personas.

“Nuestra sociedad sigue siendo machista y patriarcal, aunque muchas cosas se estén revisando y denunciando. Tener relaciones sexuales con la pareja sin deseo también es abuso, solo que no se dice, porque se supone que si es ‘tu pareja’ la mujer debe ceder. Sin agregar más en este caso, no usar preservativo mintiendo sobre la capacidad de procrear, es un abuso”, dijo Pereyra.

La sexóloga concluyó con la importancia de la Educación Sexual Integral: “Debemos saber que el embarazo es un acontecimiento que puede ocurrir y las infecciones de transmisión sexual también, no son algo menos importante, por lo que disfrutar es cuidarse. La educación sexual integral no sexista, con perspectiva de género y de derechos humanos, es la que logrará que no existan más estas situaciones”.

Sin embargo, las declaraciones del influencer no pasaron inadvertidas por las autoridades españolas. “Quitarse el preservativo o eyacular dentro sin consentimiento es hoy abuso sexual y la Ley Solo Sí Es Sí lo reconocerá como agresión. Presumir ante 26 millones de seguidores de algo así refleja la urgencia de poner el consentimiento en el centro. Lo pondremos en conocimiento de Fiscalía”, comunicó Irene Montero, ministra de Igualdad del Gobierno de España, anunciando que tomará acciones legales.

La ley de la que habló Montero, llamada Solo Sí Es Sí, se aprobó el 6 de julio en el Consejo de Ministros, por lo que se enviará como proyecto de ley al Congreso para ser tratada, aproximadamente en septiembre. La iniciativa describe: “Solo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona». Además, elimina el término abuso sexual, para que todos los hechos sean considerados agresión sexual. Por otra parte, incluye al acoso callejero como delito sexual.

El caso de Naim es interesante para analizar qué herramientas existen, no solo para la situación en particular, sino a la hora de lidiar con abuso sexual, consentimiento y otras problemáticas de género. Tanto la declaración normalizada por parte del tiktoker, la reacción instantánea de la sociedad y las leyes que abarcan el hecho se pusieron sobre la mesa.

En Argentina, existen leyes que tratan las distintas problemáticas, como la Ley Micaela, que obliga a capacitar en género función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación. O la ley 26.791, que establece el asesinato por condición de género como agravante. La ley 26485 busca garantizar “el derecho de las mujeres a vivir una vida sin violencia”. Además, hay iniciativas como la de la Ley 5.742 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que sanciona el acoso callejero.

Además, ante los casos de femicidios, abusos y juicios sin perspectiva de género, cada vez resuena más la idea de una reforma judicial feminista. 

“Hablando de formación en género, se trata de empezar a aplicar la realidad con otros parámetros que tienen que ver con una ampliación. No es sobre más u otras leyes, sino de su abordaje y aplicación efectiva, contextualizada, historizada y con una mirada con ampliación de derechos”, opinó Melisa Garcia, abogada Feminista y fundadora de ABOFEM Argentina.

Con respecto a la justicia con perspectiva de género, se trata sobre implementar en las sentencias esta mirada. Evitar casos indignantes de los que hay un gran historial, como cuando en Santa Fe el juez Rodolfo Mingarini justificó liberar a un imputado por violación ya que “utilizó preservativo”. Sobre esto, García expresó que es necesario la implementación “de la perspectiva de género” y “los tratados de Derechos Humanos” para lograr “otro tipo de sentencias”.

“Es difícil definir una reforma judicial feminista, ya que los espectros se van ampliando cada vez más. Tiene que ver con que estamos frente a una justicia misógina, elitista, que cristaliza este sistema patriarcal. Los puntos fundamentales están en el abordaje, en la transparencia de los jueces y juezas, en la importancia de que en el proceso de selección de los mismos se contemple la formación en género como también la expertiz en cada materia. Que se respete la paridad de género”, afirmó la abogada.

Sobre el abordaje de la problemática, agregó: “El cuestionamiento es si el punitivismo da respuesta o no para estas cuestiones que tienen factores estructurales y culturales, que en definitiva no se sanarían o cambiarían a través de la pena. Hay un planteo enorme dentro de los feminismos sobre estas posturas: si la solución está en el derecho penal o si pensamos alternativas que calen más profundo, que realicen cambios radicales en una sociedad. En las cárceles tienden a no generar una reinserción en el ámbito social, sino que causan mayores brechas de desigualdad, maltrato y demás”.

En conclusión, las leyes que punitivizan un hecho que ya ocurrió son de utilidad para lograr justicia. Sin embargo, para poder lograr un verdadero cambio, el problema debe atacarse desde la raíz y con una profundidad que esté a la altura de lo que se busca: una estructura de conciencia social. Una reacción ante casos como el de Darrechi.


Analía Lilian Pereyra (Sexóloga): https://www.instagram.com/licenciadaanaliapereyra

Melisa García (Abogada): https://www.instagram.com/meli_gar86/




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