¿De qué hablamos cuando hablamos sobre la deuda externa?

Por Anaclara Herce

Resulta habitual escuchar y leer acerca de la toma de deuda de los países. En el transcurso de esta semana resonaron conceptos económicos en los medios de comunicación, se habló de la deuda externa y se mostraron gráficos que fueron puntos de debate en las redes sociales. Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de la deuda? Un país toma deuda de los mercados locales e internacionales con fines diversos y bajo determinadas condiciones. La deuda produce diferentes efectos según el destino que se le da a los recursos y el tipo de acreedor con quien nos endeudamos. Pero, un momento, ¿tomar deuda siempre es malo? Antes de responder la pregunta es importante aclarar que las políticas económicas tomadas por un gobierno forman parte de un diseño en la gestión de su política pública. Ahora, ¿existe la posibilidad de que un gobierno sume deuda para financiar proyectos de inversión y expansión de la estructura productiva? Claro. Y acaso, ¿también existen gobiernos que toman determinadas decisiones económicas como parte de un plan sistemático de control político? Claro, un ejemplo es el gran ciclo de endeudamiento que comenzó durante la última dictadura cívico militar, siguió en el transcurso del gobierno neoliberal de Carlos Saúl Menem hasta la crisis del 2001. En el primer caso el endeudamiento externo pasó de 12 mil millones de dólares en 1978 a 43 mil millones de dólares en 1982. Otro ejemplo es la toma de deuda externa realizada por el gobierno de Cambiemos que, según datos del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), aumentó el endeudamiento a un promedio de 23.000 millones de dólares anuales. ¿Qué caracteriza a estos 3 ciclos? Los dólares que ingresaron a la Argentina no fueron utilizados ni para fines sociales, ni tampoco productivos. Por el contrario, constituyó una manera de financiar fuertes procesos de fugas de capitales.

Gráfico 1. Desde 2015 al 2019 el gobierno de Mauricio Macri sumó USD100 mil millones de deuda insostenible.

Fuente: Presentación Bicameral de Deuda (2021)

Nos referimos a endeudamiento externo cuando acreedores privados del exterior y organismos internacionales le prestan dinero a un país que, o tiene la necesidad de contraerla o, desde un comienzo, forma parte del plan económico de un gobierno.

Demos un ejemplo sobre la toma de deuda a un acreedor privado del exterior que fue invertida en infraestructura: el proyecto de la Represa Hidroeléctrica Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en Santa Cruz. En agosto de 2012 el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner llevó adelante un llamado a la licitación donde promovieron la participación de capitales nacionales y extranjeros, formaron parte Brasil, China y Rusia. Un emprendimiento para el aprovechamiento hidroeléctrico del río Santa Cruz que generó más de 5.000 puestos de trabajos directos y donde formaron parte pequeñas y medianas empresas.

¿Y qué pasa cuando se contrae deuda externa con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional? En los tres ciclos mencionados el FMI ya no sólo discutió sobre dinero, sino que disciplinó políticamente con el objetivo de garantizar el repago de la deuda. ¿Cuál sería un ejemplo sobre este esquema de sometimiento de la política económica? Drenar recursos que se podrían distribuir en otras políticas: salud, educación, género, seguridad social. Se genera así un deterioro y costos sociales y laborales elevados. La deuda externa disciplina a los países deudores. Cuando el préstamo es tomado en moneda extranjera el país pierde la capacidad de implementar políticas públicas, se pierde la posibilidad de crecer económicamente y de poder desarrollarse en cuanto a lo social.

Gráfico 2. Variación del stock de la deuda externa pública en dólares constantes, 1976 – 2017.
Fuente: Manzanelli y Barrera (2018) en base a datos del BCRA, Ministerio de Economía, INDEC y OCDE.

La deuda externa genera políticas de ajuste, desendeudarnos significa dejar de estar subordinados a las presiones del mercado financiero. Sin deuda existe la posibilidad de definir mejores horizontes políticos y ampliar márgenes de autonomía de la gestión económica. Implica un gran esfuerzo y, en este momento, el trabajo por resolver los problemas de los endeudamientos insostenibles en moneda extranjera significa recuperación de la economía e implementación de políticas públicas.

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