El disparo y el silencio

Disparo2

Por Matias Mowszet

Durante la noche del jueves en Paso de los Libres y en las últimas horas previas a la veda electoral de la campaña de Corrientes, un disparo cuyo origen todavía no se pudo determinar con certeza impactó contra el cuerpo del diputado provincial Miguel Arias, que se encontraba en el escenario junto a otros referentes del peronismo de esa ciudad.

Tampoco se ha logrado determinar, y difícil que se logre mientras no haya detenidos, si la bala iba efectivamente dirigida a Arias o a algún otro de los que encabezaba aquel acto. Entre ellos, resaltaba la figura del intendente de Paso de los Libres, Martín Azcúa.

También estaba el candidato a intendente de Tapebicuá, Carlos Brazeiro. Brazeiro va acompañado por Gloria Pared como vice y desafía a la hegemonía del clan Méndez Riveiro, que gobierna el municipio de manera ininterrumpida desde hace casi 20 años y reparte los períodos entre los distintos miembros de la familia.

De fondo está la disputa provincial entre el actual gobernador Gustavo Valdés y el peronista Fabián Ríos.

El radicalismo gobierna Corrientes desde la intervención federal de 1999 y el desembarco de la UCR cordobesa. Cuando el entonces presidente Fernando De La Rúa intervino la provincia, nombró gobernadores a Ramón Mestre y, después, a Oscar Aguad.

La estructura radical de la provincia retuvo por urnas aquel designio por los últimos 20 años.

El día viernes amaneció con un llamativo silencio por parte de todos los referentes opositores nacionales y los principales medios de comunicación del país. Además del oficialismo, que comparte espacio con la víctima, sólo el Frente de Izquierda atinó a expresarse y a destacar la gravedad de lo sucedido.

Esta omisión se volvió más evidente cuando, tanto Juntos por el Cambio como otras oposiciones como los libertarios o el propio Florencio Randazzo, se hicieron eco de una declaración del presidente Alberto Fernández en defensa de la docente suspendida por el video viralizado en la que discute política con sus alumnos.

La defensa de Alberto motivó una serie de enérgicos rechazos por parte de estos referentes en los que aparecían las palabras “adoctrinamiento”, “violencia” y un par más. Corrientes siguió sin formar parte de ninguna agenda.

El silencio mediático y de muchos sectores importantes de la política nacional es curioso porque el caso combina algunos de los factores que, en la construcción discursiva, se establecen como signo de “decadencia”.

Gobierna el mismo partido desde hace 22 años y hay muestras de violencia política contra referentes de la oposición, al punto de llegar a un disparo. Una cosa inhabitual para la dinámica política argentina, aún con todos sus defectos.

Esta concurrencia de factores apenas unos meses después de la sobreactuación mediática y opositora sobre la provincia de Formosa y un informe ya comprobadamente falso sobre supuestas embarazadas en el monte, muestra a las claras que hay un notorio corrimiento de las condiciones objetivas de los hechos para dar paso a un recurso del lugar común para indignar. Todo eso sin contraste y con un direccionamiento claro.

En ningún país que venga discutiendo feudalismos, sectores “eternizados” o violencia en el interior, se puede haber escapado de la agenda el disparo a un diputado opositor a una fuerza que Gobierna hace más de dos décadas y en pleno escenario de cierre de campaña.

En esos términos lo puso hoy la candidata bonaerense Victoria Tolosa Paz, que dijo que “Valdés construyó un feudo en el poder” y realizó una alegoría que fue imposible no pensar ayer. “Si esto hubiera ocurrido en una provincia peronista contra un diputado opositor, para los medios sería un escándalo”.

La agenda de la campaña, la nacional, la que va a convocar a las urnas el 12 de septiembre en todo el país, exige ciertos parámetros de discusión política que monopolizan el catálogo de temas y sobre los que existe una rigidez total. Discutir un balazo a un diputado en un cierre de campaña no está en los planes a dos semanas de las PASO nacionales.

Tampoco está en los planes modificar el viento de cola que se traía de cara a los propios comicios provinciales de Corrientes, que auguran una nueva victoria de la alianza ECO y del radicalismo en alianza con el macrismo.

En principio, el Frente de Todos pidió la suspensión de las elecciones pero el gobernador descartó esa posibilidad y, después, los factores fueron alineándose en torno a un desarrollo normal de los comicios.

El propio candidato peronista Fabián Ríos se diferenció de su espacio y opinó que había que hacerlas igual. A eso se sumó la propia ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, que afirmó hoy que la elección “no está en riesgo”.

En medio de este contexto, los correntinos votarán mañana y todos los sectores coincidieron en la necesidad de reforzar cuestiones de seguridad en torno al voto de la gente y la integridad de los candidatos. Valdés se comprometió a trabajar para garantizarlo y la ministra nacional, de visita en Corrientes, ofreció custodia a aquellos que compartían acto con Arias. Es que, si la hipótesis de que el diputado no era el destinatario del disparo es correcta, significa que alguien está en peligro.

Lo más probable es que Valdés sea reelecto y la estructura nacional de Juntos por el Cambio se suba a esa victoria. En base a esa especulación, es que cobra sentido el silencio sobre el atentado.

La vorágine de lo sucedido permitió develar una realidad que se intuía, pero no se había visto expresada con tanta brutalidad como en estos días, y es que la agenda mediática y, por consiguiente, la de la mesa del café de la gente de a pie, se construye en función de los intereses circunstanciales de un sector político y económico determinado. La realidad y el criterio informativo desaparecen de la ecuación.

Estas son las aristas que giran en torno a un hecho con pocos precedentes en la historia y con un rebote en la opinión pública tan silencioso que ya es ruidoso.

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